El infumable rollo del sexo de la divinidad.

No es algo que ocurra solo ahora, y es observable en blogs, comentarios, vídeos, y opiniones de mucha gente a lo largo del tiempo.
Tampoco es nuevo eso de confundirse en un mundo de confusión, de darle la vuelta a la tortilla para enseñar la misma masa de huevo y patatas pero con los polos cambiados.

Me estoy refiriendo al rollo infumable de la Diosa, la divinidad femenina que se nos quiere vender de cara a la nueva era.

¡Ojo!… No estoy diciendo que el Dios masculino no sea también infumable. Se trata de la misma porquería filosófica pero con la otra cara de la tortilla boca arriba.

Dios masculino

No nos bastaba con confundir durante 2000 años al personal con un Dios con barba y bigote encima de una nube, como simbolo patriarcal de la sociedad humana occidental. ¡Ahora le quieren poner tetas!

Diosa

El estado de dominio patriarcal que ha llevado a la civilización occidental a su actual crisis está llevando a pensar a muchas personas que vamos a pasar a un matriarcado con la misma hechura tortillera, pero con más patatas y menos huevos.
Cuando no se piensan bien las cosas, lo que siempre sucede es que volvemos a comer tortilla…. Y uno ya está harto del mismo plato.

El problema es que la imbecilidad política e “intelectual” existente, antes y ahora, defiende en muchos casos aberraciones filosóficas como el dios con barba o la diosa con tetas.
Antes al marido se le consideraba en cada aspecto de la vida, el tutor legal de la mujer, y era el único que podía manejar los asuntos financieros y oficiales de la familia. Se relegaba a la mujer a un segundo lugar comparable al estado legal de un menor. Muchas situaciones de dominio machista, con el Dios de la barba en pleno apogeo, se daban para continuar con una sociedad donde el patriarca fuese la única voz cantante.
El ejemplo de espiritualidad se concentraba solo en el hombre, que ocupaba en exclusividad el oficio de sacerdote, cercenando de esta manera la espiritualidad femenina durante siglos y siglos.

Es tremendamente lógico, que tras alcanzar la democracia, en España, el movimiento feminista surgiera con fuerza para reclamar los derechos que por sentido común debería tener cualquier ser humano. O que en el resto del mundo se hiciese lo propio en plena hecatombe del mundo patriarcal.

El problema aparece cuando la mediocridad ambiental, con su falta de rigor a la que nos tiene acostumbrados, pretende lo mismo pero desde el otro lado del espejo, y se dedica a adorar a la Diosa con tetas sin rubor, dictando, esta vez, leyes que pretender establecer una igualdad a base de saltarse los derechos naturales de los hombres.
En estos tiempos parece que es lícito romper con la presunción de inocencia de los hombres denunciados por una mujer. Establecer cupos obligatorios para hombres y mujeres en las empresas, a pesar de que puedan estar más cualificados los hombres para ese trabajo, o las ayudas que reciben las mujeres y que los hombres no tocan ni por asomo… Da igual que sea contrario al derecho de igualdad constitucional. Da igual que vaya contra el sentido común, o incluso la misma Constitución dar preferencia a un sexo sobre el otro.
El feminismo se lleva al extremo convirtiéndose en HEMBRISMO.

Se habla de discriminación a la mujer pero no de la discriminación a los hombres. Y parece que está de moda pensar así, porque los institutos de la mujer, y las asociaciones de ayuda a la mujer que reciben una subvención estatal tienen que justificar su existencia para seguir cobrando.
Con todo esto, ahora se obliga a las empresas a seguir pagando a una mujer que no trabaja por estar embarazada, igual que a un trabajador en activo. E incluyen la negativa, de algunos empresarios, a contratarlas como acto de discriminación. Estas organizaciones cuentan como discriminación de diferencia de salarios por el mismo trabajo, a mujeres con jornada reducida para cuidar de sus hijos. Por supuesto que cobrarán menos que un hombre que trabaja sus 8 horas, pero hay que seguir mamando de la teta pública falseando realidades. “Las mujeres cobran menos que los hombres por el mismo trabajo”. Si, ya…

Y si, como se dijo al principio, miramos los medios de información e internet, podremos comprobar que se ha generado un movimiento new age basado en considerar a Gaia (La Tierra) como diosa femenina. Y se han alzado movimientos de sacerdotisas de la diosa, adoradores de la divinidad femenina, que dicen que está por nacer en esta nueva era, y memeces por el estilo.

Diosas de la luna

El caso es que si preguntas a la gente ¿Qué es Dios? Nadie te dirá que es un hombre o un ser masculino. Y no lo dirán porque no tienen ni puñetera idea de qué es Dios. Así que no entiendo por qué íbamos a tener ahora una diosa si no me contestan a esta pregunta:

¿POR QUÉ LA ENERGÍA CONSCIENTE QUE HA CREADO LA VIDA EN ESTE UNIVERSO
TIENE QUE TENER POR NARICES UN SEXO?

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Publicado el 9 de abril de 2013 en política, Religión y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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